Por ahí dicen que las noticias malas nunca vienen solas. No está comprobado científicamente que esa afirmación sea fehaciente. Pero, ¿sucede lo mismo cuando vienen noticias buenas? Yo creo que es mera suerte. Que algunas veces pasa, y en otras simplemente no.
Según un exhaustivo sondeo en mi “messenger”, todos creen que las desgracias, -las cosas que nunca uno quiere que pasen-, pasan, y no vienen en solitarias.
Como teleserie venezolana, de esas que aburren el almuerzo, las cosas malas caen y caen hasta dejarnos en un estado que ya no se sabe qué hacer con tu vida. Si la mejor solución es agarrar un cuchillo y cortarte las venas. Si de la rabia, tiras un plato, y éste –en cámara lenta- cae al suelo, rebota hacia la ventana, salta de vuelta a la mesa, y de allí se devuelve a tu rostro, dejándote inconsciente en el suelo por media hora, con una herida de diez centímetros. Bueno, las cosas malas no vienen solas.
Pero, ¿pueden ser peores las tragedias? Nuevamente repito que no hay un estudio científico que demuestre lo contrario, o que afirme lo que digo, o dicen –mejor dicho-. Pero es que cuando algo malo te pasa, siempre tiene que haber algo más, o en algunos casos, algo peor.
En innumerables veces yo mismo he andado con la “nube negra” sobre mi cabeza. Y no es que así llame cariñosamente a mi pelo, sino que son días o semanas, o meses en que todo, pero TODO lo que haces está mal.
Como olvidar ese fin de año del 2005, perdí una cámara de esas que da miedo preguntar el precio al verlas en alguna multitienda –y a solo tres días de regalada- . Sumado a peleas varias, con la que en esa fecha era una “persona importante” en mi vida. Echar a perder por varias horas el auto de la hermana de un amigo -¡qué mala suerte!-. Dejar en algún lugar olvidado –para no repetir que perdí otra cosa- mi primer reproductor mp3.
Todo esto, desde el 23 de diciembre, hasta el 30 del mismo mes. Una semana inolvidable, que con gusto NO repetiría.
Todo esto, desde el 23 de diciembre, hasta el 30 del mismo mes. Una semana inolvidable, que con gusto NO repetiría.
Pero, ya basta de nombrar puras cosas malas. Supongo que también hay días en que todo lo que tocas se hace oro, o -para no ser exagerado-, todo lo que haces, lo haces bien. Y como este es mi blog, voy a hablar de mí.
Siempre recuerdo esos días de suerte. Como por ejemplo, una vez de vuelta de Villa Alemana, en donde la noche anterior pasé una agradable velada nocturna junto a mis amigos, y en donde vi a esos ojos maravillosos que matan. ¿Qué hay de bueno en ello? En el viaje me encontré una billetera. Una billetera que en su interior contenía $26.000, ¡qué suerte!
Para finalizar, ¿se dieron cuenta de la diferencia? Las cosas malas para mi, tampoco vienen solas –al igual que todos-. En cambio las buenas sí.
Saquen ustedes sus propias conclusiones.
2 comentarios:
Hola, muy malas cosas, o muy buenas, así es la vida, te imaginai si sólo fueran cosas malas?? matate poh,, y si s´olo fueran cosas buenas?? nooo me muero que fome, sin vida, de que aprenderíamos???
wjajajaj me gustó tu texto, pero me quedo con los otros, este igual era como enrredado
wjajaj aunke si,,,,tu escribes bien!!!!!
lo dicen los master.... uuuuuyyyy
maricón escritor
wjajjaja
hey mono gol de chile mierda!!!!
wajjaja ya oh.. te dejo,,, siyu mañana
adeUC
rON-.
demasiado lindo tatan :) y en verdad siempre las cosas malas bienen acompañadas, como dicen por ahí tres cosas malas una buena, y a mí se me ha cumplido, no se si es por que creo mucho en esas cosas o que. Espero que estés demasiado bien, y todo eso te lo aseguro, pasa por algo.
Publicar un comentario