viernes, 29 de junio de 2007

Pensamiento I

Realmente no sé si voy a ser capaz de poder terminar este texto sin derramar otra lágrima más. Hay cosas que a veces es mejor callar. Hay cosas que otras veces es mejor decir. Pero, ¿qué pasa cuando tienes ganas y no puedes hacerlo?

Ya ni siquiera recuerdo la última vez que estuve mal. Prefiero no hacerlo. Siempre he dicho que lo último –en todo sentido- es lo más fuerte. Y ahora nuevamente lo reafirmó. Este dolor no se compara a nada.

Todas las pérdidas son para mal, según mi humilde opinión. Pero duele aún más cuando se va la “única” persona querida. Por favor, no quiero sonar patético, y si lo hago, me interesa un rábano, necesito desahogarme por alguna parte.
Se fue el único angelito que conocí, se ha ido cavando su propia tumba.

El desgaste es típico en toda relación, y esta vez me pasó la cuenta.
Siento tanto que todo haya terminado así, pero va a ser lo mejor, porque discutir a diario no hace bien. Y toda esta “mierda” que tengo dentro, no la puedo aguantar.

Nada más que decir, solo gracias por todo.


ADIOS.

No hay comentarios: